Viajar consciente
En RAW SOUL, cada viaje es un regreso a ti mismo.
Sin prisas, sin máscaras, sin guiones.
Viajamos para estar presentes en lo cotidiano, para escuchar al lugar y a las personas que lo habitan.
No buscamos experiencias espectaculares, sino reales: caminar sin rumbo, comer sencillo, compartir tiempo y dejar que el viaje te mueva por dentro.
¿Cómo es un viaje con RAW SOUL?
Nuestros viajes no siguen un guion rígido ni un programa al minuto.
Tenemos una ruta clara, pero dejamos espacio para que el viaje respire.
Algunos días caminamos por la montaña, otros simplemente paseamos por el pueblo, tomamos chai o compartimos conversaciones largas.
No venimos a ver todo lo posible en pocos días.
Venimos a vivir algunos lugares con calma.
Nuestra forma de viajar
Nos movemos por India de forma sencilla y flexible, adaptándonos al ritmo del viaje y del lugar en el que estemos.
A veces será en coche o furgoneta, otras en tren, caminando o incluso en tuk-tuk.
En India moverse forma parte de la experiencia.
No buscamos la forma más rápida de ir de un sitio a otro, sino la que nos permita vivir el camino con calma.
Durante el viaje siempre habrá momentos improvisados: parar a tomar un chai, hablar con alguien del lugar o desviarnos un poco si aparece algo interesante.
Porque muchas veces lo mejor del viaje ocurre entre un lugar y otro.
Nos alojamos en guesthouses locales y pequeños alojamientos sencillos pero cómodos.
Lugares donde podamos descansar bien después del día y donde también podamos sentir el ambiente del lugar en el que estamos.
No buscamos hoteles de lujo ni resorts aislados, sino espacios con carácter, gestionados muchas veces por familias locales.
Sitios tranquilos, limpios y acogedores donde podamos compartir conversaciones, descansar y seguir disfrutando del viaje sin prisas.
Estos viajes están pensados para personas que disfrutan viajando sin prisas y que no necesitan tener cada minuto del viaje organizado.
Personas que prefieren vivir los lugares en lugar de tacharlos de una lista.
Suelen sentirse cómodas en grupos pequeños y con personas abiertas, que disfrutan de la belleza de lo cotidiano: caminar, comer sencillo, conversar sin prisa o contemplar un atardecer.
Personas que sienten que están en un momento de su vida en el que apetece escucharse un poco más…
y dejar que el viaje también mueva algo por dentro.